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Los 7 Pecados Digitales

Por Alejandro Melchor

Todos vamos a arder en el Infierno.

¿Para qué negarlo? Si analizamos con detenimiento los dogmas religiosos, la única manera de salvarnos es vivir en un aislamiento total del mundo, porque si además no sólo se peca de obra, sino también de pensamiento, palabra y omisión, ¿qué nos dejan?

Si los Diez Mandamientos son los artículos principales de un contrato de renta del alma, los Siete Pecados Capitales son las letras pequeñas: cláusulas que aseguran que nunca tengamos limpio nuestro expediente, aunque no bebamos, fumemos ni bailemos pegado.

Nunca les puse demasiada atención a los pecados capitales hasta que vi Seven, esa película en la que un asesino se las arregla para que cada uno de los crímenes tenga algo que ver con ellos, y me puse a pensar en la manera en que estas pequeñas faltas han ido cambiando con el tiempo: No mucho. Lo único que ha cambiado es la manera en que los cometemos, y las cosas con las que los cometemos; algunos de los pecados se diversificaron y abrieron sucursales en otras actividades humanas, pero básicamente siguen siendo los mismos.

Gula: 'venga a nos tu reino'
La gula se considera como uno de los pecados más... nacos, sin embargo, con la llegada de la Era de la Información se convirtió en uno de los más sutiles. Claro, sigue manifestándose en ese deseo de comernos un taco más, pero también nos tienta cuando estamos sentados frente a la computadora.

¿Te has dado cuenta como puedes navegar por Internet durante horas sin darte cuenta? Nos tragamos el tiempo mientras consumimos información como si tuviéramos línea de alta capacidad. Bajo el pretexto de leer las noticias, podrías caer en el peligro de seguir ligas que no tenías planeado seguir, podrías subscribirte a listas de discusión, frecuentar foros de chat, visitar grupos de noticias... en lo que menos esperas, recibes diario 100 mensajes en tu correo electrónico (como mínimo), y prácticamente los lees todos.

La lectura de baño sufrió una revolución cuando AvantGo puso a disposición de las Palm los canales de varios sitios, para seguir consumiendo información mientras lidiamos con las consecuencias de la Gula tradicional.

Una manera muy sencilla de saber si sufres de Gula informática, es quedarte sin enlace a Internet por un día. Los síntomas de abstención son claros: crees que no puedes trabajar sin consultar la red, te sientes incompleto, ignorante y aislado del mundo. Estás seguro de que acabas de recibir un correo importantísimo mientras no puedes revisar tu cuenta, y lo único de lo que te sientes capaz es de jugar Quake.

Ira: '¡funciona /%$& máquina de /(%&(/&%!'
La era del Valium, el new age y los libros de superación personal ha hecho poco por solucionar el problema de la Ira; es más, parece irse agravando porque coincide con la época en la que los problemas se solucionan creando tecnología que crea más problemas a su vez.

Una regla básica es que mientras más insiste la publicidad de que un producto es fácil y práctico, habrá más 'daño colateral' en la forma de nuevos problemas e inconvenientes. Un claro ejemplo de esto es Windows. Cada nueva versión significa una nueva manera de trabajar, nuevos drivers que pueden fallar, y un conjunto de errores nuevos que pueden echar a perder una tarde de trabajo.

Una de las leyes de Murphy de la tecnología dice que una computadora hace lo que tiene que hacer, no lo que tú quieres que haga. Esta relación sadomasoquista entre máquina y usuario engendra corajes y pataletas pero, como está mal visto ponerse a patear un monitor y además te lo pueden cobrar, la Ira se expresa de diferentes maneras: los flamewars por correo, múltiples clicks al mouse, pegarle al teclado o al monitor (aunque ninguno de los dos tiene la culpa) o refunfuñar continuamente.

El ritmo al que se mueve la sociedad, sumado a la inestabilidad de las herramientas que usamos para funcionar a esas velocidades, se traduce en la forma moderna de la Ira: el estrés.

[continúa en la revista Sputnik]

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